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Depresión y ansiedad, dos caras de la misma moneda

Depresión y ansiedad, dos caras de la misma moneda

"Para Anabel cada día es una batalla para lograr seguir adelante. Muchos días no tiene ánimo suficiente ni siquiera para levantarse de la cama y cuando su marido vuelve a casa por la noche, la encuentra todavía en pijama y con la cena sin preparar. Llora muy a menudo y hasta sus momentos de mejor humor se ven interrumpidos por ideas de fracaso e inutilidad".

Contenido

  • 1 En qué consiste la depresión
  • 2 Los principales síntomas de un cuadro depresivo
  • 3 La ansiedad, compañera de la depresión
  • 4 Tratamiento de la depresión

En qué consiste la depresión

La depresión es un trastorno que se caracteriza por sentimientos de infelicidad, decaimiento, desánimo e incluso indignidad y culpabilidad. La persona que así se siente, se ve incapaz de disfrutar de las cosas que le rodean, pierde el interés por el entorno y le resulta difícil concentrarse. En ocasiones el estado de ánimo predominante es la irritabilidad.

Este desorden afecta entre el 3 y el 10 por ciento de la población general, de los cuales la prevalencia es el doble en mujeres que en hombres. Se puede padecer a cualquier edad, ya sea un niño o una persona mayor, aunque entre los 20 y los 50 años son las edades en las que se sufre con mayor frecuencia.

Por desgracia, muchas de las personas que padecen depresión, nunca se han puesto bajo tratamiento. Los orígenes de esta enfermedad son muy diversos, ya que pueden influir factores biológicos, físicos y psicosociales. En los factores biológicos se han descrito evidencias de alteraciones en los neurotransmisores y hormonas que parecen influir en la disminución de la serotonina cerebral, clave para el bienestar emocional general.

Con respecto a los factores psicosociales, estos pueden ser de muy diversa índole, desde la muerte de un ser querido, pasando por una ruptura sentimental, la pérdida del trabajo o incluso el nacimiento de un hijo. En el primer caso es la que los psicólogos llaman depresión endógena, el segundo se trata de una depresión reactiva o exógena.

Los principales síntomas de un cuadro depresivo

  • Sensación de tristeza o vacío
  • Ansiedad
  • Insomnio o sueño excesivo
  • Irritabilidad
  • Aumento o disminución de peso
  • Aumento o disminución de actividad física
  • Pérdida de interés o placer al realizar actividades cotidianas
  • Fatiga
  • Sentimiento de culpa
  • Baja autoestima
  • Dificultad para concentrarse
  • Ataques de llanto
  • Pensamientos frecuentes de muerte

La ansiedad, compañera de la depresión

Por desgracia, la ansiedad puede ser un factor etiológico de la depresión. Es decir, que un estado depresivo puede estar precedido por períodos de ansiedad persistente.

La tristeza forma parte de la vida. Es una respuesta natural a un sentimiento de pérdida, derrota, decepción, trauma o catástrofe. Muchas veces decimos que estamos deprimidos, pero en realidad estamos entristecidos. Normalmente los sentimientos de tristeza comienzan a desaparecer, y aunque nuestros días tengan altas y bajas, la tendencia es más hacia las altas. Si esto no sucede relativamente rápido, puede ser necesaria la ayuda de un profesional para aprender cómo ajustarnos a la nueva situación estresante, por ejemplo, la muerte de un ser querido o la ruptura de una pareja.

La depresión la puede causar desde una enfermedad grave, los efectos de ciertas medicinas, herencia genética, personalidad o problemas de la vida. O simplemente puede aparecer sin razón aparente.

Tratamiento de la depresión

Las depresiones reactivas son las más comunes. No presentan ciclos temporales regulares, por lo general no responden del todo bien a los psicofármacos, no se hallan genéticamente predispuestas y sí responden positivamente distintas terapias psicológicas. Es un estado más benigno y la recuperación se ve influida por factores de personalidad.

Las depresiones endógenas no son desencadenadas por ningún acontecimiento externo, presentan ciclos temporales regulares. Responden mejor al tratamiento con psicofármacos combinado con tratamiento psicológico y pueden tener un origen hormonal. También pueden hallarse genéticamente predispuestas.

Referencias de ansiedad y depresión

  • Sanz, J. (2000). Procesos cognitivos en la ansiedad y en la depresión. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.
  • Stein, D. J. (2003). Cognitive-affective neuroscience of depression and anxiety disorders. London; New York
  • Vallejo Ruiloba, J., & Gastó Ferrer, C. (1999). Trastornos afectivos, ansiedad y depresión (2a ed.). Barcelona. Masson