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Frases célebres de Pierre Drieu La Rochelle

Frases célebres de Pierre Drieu La Rochelle

Pierre Drieu La Rochelle nació, vivió y murió en París entre los años 1893 y 1945, cuando se suicida al ser invadida Francia por los Aliados en plena Segunda Guerra Mundial.

Pierre Drieu La Rochelle fue un escritor extremadamente polémico, romántico, ensayista y periodista, que marcó la cultura francesa durante la primera mitad del siglo XX. Militó en el Partido Popular francés, se unió al fascismo y acabó colaborando con la Alemania Nazi.

Finalmente, vista la deriva de Alemania en la guerra, se desencantó y se alejó del movimiento, llegando a proponer el "Socialismo Europeo", que recogería el espíritu tanto de la izquierda como de la derecha más radical. En todo caso, y viendo que ni el fascismo ni el Nacionalsocialismo acabarían ganando el conflicto, apoyó al Comunismo. Cualquier cosa antes que la democracia, a la que consideraba podrida y degenerada.

Pensamiento político aparte, lo cierto es que Pierre Drieu La Rochelle nos dejó obras de una profundidad y calidad sobresalientes. Tal vez fuera una persona de su tiempo, tratando de encontrarse a si mismo en un ambiento sumamente complejo y cambiante, inmerso en un gran conflicto.

Frases célebres de Pierre Drieu La Rochelle

"Hice todo con plena conciencia, durante mi vida, de acuerdo con la idea que tengo de los deberes de un intelectual".

“Cada día esperaba que las locuras de la víspera se arreglaran como en la magia de los cuentos; no había podido renunciar al placer de confiar en el futuro, que es deleite propio de la juventud.”

"Me gustaría formar parte de la cofradía de los suicidas. Finalmente, es una noble cofradía."

"Las mujeres se quejan de la brusquedad de los hombres, pero cuando encuentran a un hombre que es sensible a las ceremonias del amor, jamás tienen tiempo para él."

"Se es humano en la medida que le hacemos trampa a nuestros dogmas."

"Y ese tercer partido no debe predicar la concordia, debe imponerla. No debe yuxtaponer elementos tomados de la derecha y de la izquierda, sino imponerles a estas que se fusionen en su seno".

“Soy fascista porque he medido el avance de la decadencia en Europa. He visto en el fascismo el único medio de contener y reducir dicha decadencia.”

"El fascista reúne en si las cualidades hace tiempo olvidadas y hoy disociadas y a veces hasta opuestas: las propiedades del monje y el atleta."

“¿Qué me sucederá si los alemanes son vencidos? ¿Podré subsistir hasta el momento en que el nuevo drama comunismo-democracia tenga lugar? ¿Debería suicidarme antes? ¿O me iría al exilio? Estamos en la época del primer siglo antes y del primer siglo después de Jesucristo, época de exilios, de proscripciones, de suicidios.”

“Con el hundimiento del fascismo apego mis últimos pensamientos al comunismo. Deseo su triunfo, que no me parece cierto inmediatamente, pero probable a más o menos largo plazo. Deseo el triunfo del hombre totalitario sobre el mundo. El tiempo del hombre dividido ha pasado; regresa el tiempo del hombre reunificado. Harto de tanto polvo en el individuo, de ese polvo de individuos en la masa. Y luego, ha llegado para el hombre el momento de inclinarse, de obedecer… ante una voz más fuerte en él que todas las voces”.

“Siempre me ha gustado juntar y mezclar lo contradictorio: Nación y Europa, socialismo y aristocracia, libertad de pensamiento y autoridad, misticismo y anticlericalismo."

“A partir de ahora, parte de esos valores estará representada por Rusia. No creo en el comunismo ni tampoco en el nacionalsocialismo. He combatido durante demasiado tiempo al comunismo en Europa como para unirme a sus filas. Lo saludo, pero me voy; y además no me fío ni un pelo de los comunistas franceses.”

“Por lo demás, mi odio por la democracia me hace desear el triunfo del comunismo. A falta de fascismo y en contacto con los alemanes, he visto hasta qué punto el fascismo resultaba insuficiente tanto contra la democracia como contra el capitalismo -sólo el comunismo puede en realidad poner al Hombre al pie del muro y hacerle admitir nuevamente y como no lo había admitido desde la Edad Media, el hecho de que tiene Amos.”

“No creía en absoluto, al matarme, hallarme en contradicción con la idea de inmortalidad que siempre había sentido viva en mí. Al contrario, era precisamente porque creía en la inmortalidad por lo que me precipitaba en la muerte con tanta fuerza. Creía que lo que llamamos muerte no es más que el umbral más allá del cual continúa la vida o, por lo menos, algo de lo que llamamos vida, algo que es justamente su esencia.”

"Hay una inmensa burguesía que lo absorbe todo y que engulle a los aristócratas, los campesinos y los obreros: la burguesía, instrumento de la democracia, ese inmenso pantano pútrido fuera del cual ya no se encuentra nada."

"Cuando todos los humanos tengan coche, habrá que ocuparse de otros problemas más delicados o morir."

"Ya no hay más que "modernos", gentes en los negocios, gentes con beneficio o con salario, que sólo piensan en eso y que no discuten más que de eso. Todos carecen de pasiones, son presa de los vicios correspondientes; se pasean satisfechos por el universo de baratija en que se ha convertido el mundo moderno, donde muy pronto no penetrará ningún brillo espiritual."

“En una semana tendré cincuenta años. Por ciertas partes tengo setenta, por otras dieciséis. Mi cuerpo está roído a la mitad y a la mitad floreciente. Conservo una ingenuidad prodigiosa, interrumpida por ciencia y astucia. Mi corazón está muerto para la pasión y es más tierno.”